La nena del boli rojo

20 agosto, 2006

La ficción de la paz, la pantomima de la guerra

Esta semana comenzaba el último acto de una farsa cruel y despiadada: la resolución 1701 de la ONU conseguía el inicio del alto el fuego y la paz, aunque "de alto riesgo", se abría camino en el Líbano. Que Israel se iba a pasar dicha resolución por el forro de sus misiles ya era algo previsible teniendo en cuenta sus antecedentes, y precisamente ayer saltaba la noticia: las tropas israelís violaban el alto el fuego con un ataque que, además de injusto (como todos), se caracterizó por su premeditación, nocturnidad y alevosía. Los altos mandos lo disfrazaron de ataque "preventivo" para evitar el abastecimiento de armas por parte de Hezbolah. Ni siquiera trataron de fingir que habían sido atacados antes.

Viendo anoche el reportaje de Informe Semanal sobre el tema (rodado con anterioridad a estos hechos) me llamó la atención cómo un soldado israelí advertía a los televidentes: "estad alerta, porque Hezbolah romperá el alto el fuego". Probablemente este militar se creyese lo que decía y, con toda seguridad, ignoraba los planes de su gobierno para la madrugada del sábado en el valle del Bekaa, pero el caso es que ocurrió lo que ocurrió y fue Israel, y no Hezbolah, quien inauguró el día 34 de esta "guerra de los 33 días", al mismo tiempo que quedaba demostrado que el proceso de paz es una mera pantomima que terminará cuando Israel (o los EE.UU.) lo decida.

Pero si la paz en Oriente Medio es pura ficción, un globo demasiado hinchado rodando sobre cactus, la 6ª guerra árabe-israelí que la ha precedido ha sido una verdadera farsa interpretada por Israel y dirigida por el gobierno norteamericano. Y no es algo que nos resultara ajeno, habida cuenta de los hechos que conocemos y los que nos han querido ocultar, pero hoy, con las declaraciones de Seymour Hersh (periodista especializado en descubrir las andanzas estadounidenses), las sospechas se transformaban en datos, en evidencias.

Independientemente de que decidamos asumir como ciertas las convenciones y manipulaciones de esta cruel representación, lo cierto es que los números de esta guerra (crueles cifras que no son sino muertos, cómputo de destrucción y horror) aún no han terminado de sumarse, como tampoco cesarán, mucho me temo, los días 35, 36 y siguientes de esta batalla.

Fuentes:
El País
Menéame
20minutos
"Líbano, paz de alto riesgo" (Informe semanal, 19/08/06)


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