La nena del boli rojo

27 noviembre, 2006

Drive-Through VS. Lentitud (La que nos espera)

"¡A dónde irás con esas prisas!" seguida por "Las prisas nunca fueron buenas" son dos de las frases preferidas de todas las abuelas (¿me equivoco? quizá solo de la mía). Y cuando las oímos solemos hacer caso omiso de aquellas que nos quieren bien (además de echarnos las flores de rigor) y, mientras seguimos con nuestra carrera contra el tiempo, las abuelas se dan la vuelta y con un toquecito de cabeza musitan eso de: "Así no vamos a ninguna parte". Sabiduría popular.
Pero es que quizá están en lo cierto, quizá tienen razón y se vive mejor y se trabaja mejor y se come mejor cuando no lo hacemos contando los segundos. El "que no llego" suele ser enemigo de las cosas bien hechas (a no ser que tengas mucha mucha suerte) y, lo más importante, de la salud.

Lo cierto es que en España siempre hemos tenido fama de hacer las cosas despacio, de tomarnos nuestro tiempo, de saber disfrutar de él. Sin embargo este sano modo de vida peligra, como el lince o el oso pardo, y es que el "progreso" trae estas cosas (y el imperio del consumismo también). Hace unas semanas, de hecho, dedicaban todo un reportaje a los nuevos "movimientos" y asociaciones en defensa y elogio de la lentitud y la calma que están adquiriendo cada vez más peso y relevancia en todo el mundo. Cuando lo leí saltó la alarma de lo evidente: Si se elogia la lentitud es señal inequívoca de que se ha convertido en algo necesario (o "cuando el río suena..."). Y para ejemplo los SPAs, que salen como setas en nuestras ciudades y, lo mejor de todo, ¡se llenan!

El reportaje me impresionó, no ya tanto porque haya gente que quiera hacer primar el sentido común en su ritmo de vida diario, cosa muy coherente, sino por los límites a los que se puede llegar en el sentido contrario, y como ejemplo evidente: el modo de vida estadounidense.
En su afán por ahorrar tiempo inventaron, hace ya unas décadas, los servicios Drive-through (O drive thru, popularmente, lo que viene a ser, literalmente: "conducir a través de") que aquí conocemos gracias al gigante de las hamburguesas. Este sistema, cuyo único fin es favorecer la rapidez y la estimular la vagancia de sus usuarios, consiste en hacer cosas (consumir, fundamentalmente) directamente desde el coche, sin necesidad de hacer nada más que asomarte levemente por la ventanilla (levemente, porque si alquien tiene que estirarse, según esta filosofía, es el vendedor, no tú).
En el reportaje de marras me llevé la sorpresa mayúscula de descubrir que existe un servicio de funeral drive-through (un ejemplo), en el que colocan el féretro a la puerta de la iglesia para que la gente pueda darle el último adiós mientras pasa con su coche por delante de camino a sus quehaceres cotidianos.
Entonces vino la invitable pregunta: si hacen funerales drive-trhu, ¿qué otras cosas no harán? e inicié mi recorrido por los Drive-Through de Norteamérica o Cómo sobrevivir en EE. UU. sin necesidad de salir de tu coche:
Para empezar confirmé mis referencias cinéfilas sobre Mc Donalds y demás imperios de la comida rápida (+). Tampoco me extrañó que existan cafeterías Drive Thru (a pesar de que no llegue a entender por qué se empeñan en no disfrutar de sus cafés). Encontré, además, algunos ejemplos no demasiado raros, viniendo de la cultura americana, de cosas que se podían hacer desde el asiento de piloto: como revelar fotos, lavar la ropa, sacar dinero de tu cuenta bancaria (+ / + / +), o incluso registrarse en un hotel.
Las cosas empezaron a ponerse un poco surrealistas cuando comprobé que puedes casarte usando este sistema (+ / + / +), o que puedes hacer la compra. Empeoraron cuando descubrí que puedes asistir a misa, comprar medicamentos (+) , flores o bebidas alcohólicas sin mover el culo del asiento. Pero, definitivamente, me quedé de piedra, cuando ví que existía un servicio de vacunación contra la gripe (+ / +) y otro de planificación familiar, todo ello sin más esfuerzo que el de bajar la ventanilla. Y es que parece que allí hay prisa para todo, hasta para cuidar de la salud.
Era tal el grado de estupefacción que ya ni siquiera me asombré por los demás hallazgos: compañías de seguros (+), panaderías, oficina de recaudación municipal - de aguas -, bibliotecas (+), "gentleman´s club" o aseos; en el imperio de las prisas todo vale, y hasta tal punto llega su adoración por este sistema, que tienen juguetes dedicados.
Y aquí lo dejé, estresadísima, y me hice una tila.


¿Impresionados? ¿Confirmadas vuestras sospechas? ¿Asustados por la que se nos viene encima? (¿O acaso alguien lo duda?)

ENLACES RELACIONADOS:
- Listado de servicios Drive-Through de la Milwaukee (para quienes tengan ganas de más)
- Esquema de un sistema Drive-Through (no siempre es tan fácil como parece)
- "Convenience behind the wheel" (artículo sobre los drive-thru y la cultura americana. -en inglés-)

Los Drive-Through desde el otro lado (The New York Times):
- Dreams in the Dark at the Drive-Through Window (Artículo -en inglés-).
- Life in the fast lane(Vídeo -en inglés-).

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